La autora nos brinda un texto acorde con la mas rígida metodología de interpretación de la historia pero, a la vez, nos muestra toda su pasión y compromiso con su sociedad, como accitana, y con la conser-vación del patrimonio como verdadera seña de identidad de nuestra modernidad. Los amantes de la historia en general y los accitanos en particular pueden festejar el redescubrimiento de este hito patrimonial de Guadix y, a la vez dar la bienvenida a María de la Encarnación Cambil como investigadora capaz y modélica.